
Es la fotografía más cara del mundo, 2,4 millones de euros, el doble del precio de salida en la subasta donde fue vendida. Nunca nadie había pagado tanto por una fotografía.
Su autor fue Edward Steichen (Luxemburgo, 1879), quién comenzó muy joven como fotógrafo y pintor. Estudió y experimentó con ambas disciplinas, inclinándose después hacia la fotografía, a la que consideraba una manifestación formal del arte como cualquier otra. Defendió su capacidad de expresión e interpretación, más allá de una mera captación de imágenes. Para ello, se asoció con el fotográfo Alfred Stieglitz, fundando la 291 Gallery en NY, cuyo objeto era promover estas ideas. Además, en esta galería expusieron por primera vez en EEUU algunos de los pintores más importantes de aquella época, como Matisse, Cézanne, Picasso, y Rodin, a los que Steichen conoció durante su etapa en París y que influyeron enormemente en su fotografía.
Steichen fue director de fotografía del MOMA de NY, y trabajó en Vanity Fair y Vogue. Durante la Primera Guerra Mundial dirigió un equipo fotográfico de combate de la Marina de los EEUU y dirigió el Instituto Fotográfico Naval durante la Segunda.
En 1955 el MOMA organizó la exposición The Family of Man, compuesta por 503 fotografías de Steichen, todas con una temática común a cualquier cultura (amor, infancia, muerte...) y tomadas en diversas partes del mundo. Esto hizo posible que la exposición circulara durante 8 años, llegando a exponerse en 37 países de todos los continentes.
Pero volviendo a la foto que nos ocupa, tiene 41x48 cm, fue tomada en 1.904 en un estanque de Long Island, y capta el reflejo en el agua de la luna entre los árboles.
Y podría pasar perfectamente por una pintura. Ahí se encuentra la maestría de Steichen... y quizá el valor de la fotografía, que no su precio.

